El silencio...

El silencio...
...debe romperse

martes, 6 de abril de 2010

The Constant Gardener (2005)

El Jardinero Fiel: “Desde lo más profundo, te invoco”

Director: Fernando Meirelles
Guión: Jeffrey Caine basado en la novela de John le Carré
Protagonistas: Ralph Fiennes, Rachel Weisz
País: Reino Unido, Alemania
Duración: 129 minutos

Tessa y Justin, los protagonistas de esta película, se conocen durante una conferencia al final de la cual ella cuestiona el verdadero papel de la política exterior de una nación y como los intereses comerciales terminan definiéndolo todo. Tessa, que está en el público de la conferencia, eleva su voz y ninguno de sus compañeros la apoya, una vez hecho el mínimo esfuerzo de oir lo que Justin tenía que decirles quieren desentenderse del asunto. Solo Justin la escucha hasta el final y la protege. Quizá esta escena sintetiza la relación de Tessa y su esposo, Justin, el jardinero fiel y constante. Solo la constancia y la fidelidad del jardinero salvarán los ideales de Tessa, que no encuentran eco en parte alguna, que son una voz que clama en el desierto. Muchos de nosotros nos desentendemos de los asuntos desagradables una vez hemos hecho el mínimo esfuerzo, a veces sin siquiera hacer ese esfuerzo mínimo. Cualquiera de nosotros puede reconocer a voz en cuello que es un defensor de la vida, siempre y cuando no haya que ensuciarse las manos. Defendemos “la vida” como un concepto abstracto, no la vida de alguien en particular. A veces ni siquiera la nuestra.

¿A qué se enfrenta Tessa? Sin duda a esa gente que “toma el té junto a la chimenea” mientras la turba hambrienta se destruye a sí misma. Lo terrible es que lo hace prácticamente sola y es que el tema de esta película es la soledad. La soledad de quienes deciden hacer su propio camino y abordar problemas que nadie más quiere ver, la soledad de quien arriesga todo para ser fiel y constante y no defraudar la confianza que se depositó en él. También la soledad del continente africano, convertido en una inmensa jaula de conejillos de indias, abandonado a su suerte y condenado a ser el títere de los intereses comerciales de las compañías farmacéuticas y los vendedores de armas. Quien piense que esto es una exageración debe recordar el genocidio de Ruanda o los excesos del apartheid en Suráfrica.

¿Qué pretende Tessa? Hacer del mundo un lugar mejor, un lugar digno para vivir. No se trata de tenerlo todo, simplemente tener lo mínimo. Se trata de no ser considerado prescindible. Un mundo donde los derechos fundamentales no se conviertan en un negocio que excluya a quienes no tienen ningún privilegio. Ha hecho de semejante misión, digna del Quijote, su trabajo y su vida. “Mi trabajo es mi vida”, llega a afirmar, y también: “sin mi trabajo no soy nada”.

Meirelles ha construido su película con base en la soledad y la confianza. Confía en el paisaje, crudo y hermoso, pero también asfixiante, como la realidad que pretende describir. Confía en los protagonistas que construyen actuaciones brillantes – el premio Óscar de la Academia para Rachel Weisz es un gran acierto – y en una cámara que varía según la intención narrativa del momento, a veces documental, a veces video casero y también las escenas abiertas que quieren capturar la grandiosidad del paisaje. “El Jardinero Fiel” es el reflejo de una lucha, esa lucha que es lo único que puede salvarnos, redimirnos, del tedio de una vida inútil.

lunes, 19 de octubre de 2009

The Talented Mr. Ripley (1999)

El Talentoso Señor Ripley: "El precio de ser uno mismo"
Director: Anthony Minghella
Guión: Anthony Minghella basado en la novela de Patricia Highsmith
Protagonistas: Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Jude Law, Cate Blanchett.
País: U. S. A.
Duración: 139 minutos.
¿Quién es quién cuando no se tiene nada? Bajo la piel somos todos iguales. Pero no vemos bajo la piel, sólo nos guíamos por las apariencias. Cuesta trabajo darse cuenta de que es más importante ser que parecer, que las cosas que tenemos sólo pueden dar una idea muy vaga de lo que realmente somos ¿Quién es quién cuando lo consigue todo sin el menor esfuerzo? Tom es un talentoso “don nadie”, un ser totalmente invisible para el mundo aunque sensible y callado. El profundo desamparo que lo habita no será un buen consejero. Lo más importante, no tiene nada que perder.
A veces la vida de uno puede cambiar radicalmente. Pero generalmente ése cambio es para mal. En el mundo son muy pocas las oportunidades que uno tiene para salir de la vida que no quiere cargar. Pero el destino es tramposo y nosotros ambiciosos. Las trampas del destino se pueden combatir y, un camino, es mentir y aparentar. Pero la ambición siempre es infinita, no tiene fondo y por eso vuelve el asunto mucho más complejo.
“The Talented Mr. Ripley” es una historia bella y genial. La belleza en este caso es superficial y resbaladiza: los sentimientos son medidos y poco duraderos, en modo alguno se trata de una historia romántica. Es genial porque el personaje, de alguna manera, se sale con la suya. Tom veía un mundo en sueños que de la noche a la mañana se hace real, aunque sólo por un instante. Ahora no quiere perder su fantasía. Justo entonces la ambición hace su parte, la moral y la honestidad retroceden. Tom quiere sostener lo insostenible y se obsesiona con esa idea, sus bajos instintos salen a flote y llegan a los peores extremos. Quizá más de una vez acciones como las de Tom han pasado por nuestra cabeza, pero se quedan ahí. No se hace la transición del pensamiento al acto cuando se tienen los pies en la tierra, aunque el amor propio esté herido. Tom no conoce límites porque su amor propio está muerto. Eso hace de él un personaje tan singular.
Un error puede llevar a otro error. Una mentira con seguridad nos llevará a otra mentira. Como una bola de nieve. Tom no tiene escrúpulos, sólo su obsesión. Lucha para salir bien librado y ocupar un lugar privilegiado en la cadena alimenticia. No importa que luego se arrepienta y quiera volver atrás y empezar de nuevo. Lo más triste de la vida real es que lo hecho, hecho está.
El guión recoge los elementos básicos de la novela homónima de Patricia Highsmith para crear una historia completamente diferente. Cada uno de los personajes (incluso algunos que no aparecen en la novela) está sólidamente construido a través de actuaciones precisas y acertadas. La cinematografía es impecable, todo tiene una razón de ser y cada cosa tiene algo que decir. Nos transmiten la sensación de que en todo tiempo y lugar los seres humanos somos los mismos: la sociedad nos traza caminos que nos limitamos a seguir. Son matices que hacen de esa historia una película con buen ritmo, angustia y sobre todo, belleza. La angustia de no poder evitar ser quien se es. Claramente Tom paga un alto precio por ser como Dickie, pero es mucho más alto el precio que paga por tener que ser él mismo. Su yo lo acecha en todas partes.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Confesión a Laura (1990)

Confesión a Laura: “Detrás de las ventanas”

Director: Jaime Osorio Gómez
Guión: Alexandra Cardona Restrepo
Protagonistas: Vicky Hernández, Gustavo Londoño, María Cristina Gálvez
País: Colombia
Duración: 90 minutos.

Nuestro lado secreto, ése que sólo aparece en la intimidad, tiene para cada uno de nosotros un peso de realidad que a veces supera incluso el del amor. Aunque no lo dejemos ver, ése lado secreto gobierna cada uno de los actos de nuestra vida. No es casualidad que juzguemos a los demás por sus actos y a nosotros mismos por nuestros ideales.Nos convencemos de que, en algún momento, somos eso que creemos ser, que deseamos ser: el “yo” al que sólo damos rienda suelta a solas.
“Confesión a Laura” se desarrolla durante el 10 de abril de 1948, al día siguiente del Bogotazo. Históricamente se considera el punto de partida de la violencia. Para Laura y Santiago constituye el momento en el que se dan cuenta de que la vida puede terminar, de que no hay certeza sobre la forma como los acontecimientos externos pueden afectar nuestra existencia. Es una oportunidad para reflexionar sobre su lado oculto y sobre todo para preguntarse si vale la pena seguir ocultándolo. Toda una vida de apariencias puede acabarse de un momento a otro sin que nos hayamos arriesgado a ser plenamente lo que somos. La historia ha mostrado las consecuencias de la violencia que se generó a partir del Bogotazo. Hemos visto la humillación y la deshumanización que acarrea. De alguna manera, aún de manera inconsciente, seguimos siendo víctimas de esa injusticia. “Confesión a Laura” exhibe otra consecuencia posible de la violencia. Cuando la vida se pone en juego, surge la pregunta sobre su sentido.
Laura y Santiago están encerrados. La muerte acecha fuera del cerco en el que están capturados. En esa situación aflora el deseo de compartir el hecho íntimo. Cada uno deja que el otro vea su lado secreto, que ha perdurado a pesar del paso del tiempo y que los hace realmente humanos. Es la otra cara de la moneda: el hecho violento también puede hacer que reflexionemos sobre el sentido de la vida, también se puede convertir en el punto de partida de la solidaridad, de la conciencia de la humanidad del otro.
En “Confesión a Laura” son protagonistas la violencia y la intimidad. Tanto en la una como en la otra, todo se vale. La violencia es ceguera mientras que la intimidad permite abrir nuevos horizontes sobre lo que somos. La violencia nos destruye, mientras que la intimidad nos permite imaginar una nueva manera de construirnos. Cuando Laura y Santiago comparten esa intimidad surge la posibilidad de hacer las fantasías realidad. La muerte, que puede generar más muerte, también puede generar la posibilidad de una nueva vida.
Con un argumento sencillo, “Confesión a Laura” está fuertemente soportada en las actuaciones de Vicky Hernández y Gustavo Londoño. Son signos vivientes del paso del tiempo y la nostalgia. Se trata de una historia universal y, sin embargo, teñida del color local de la Bogotá de los 40. Indudablemente una historia grande, que sorprende por su sencillez y originalidad en el contexto del cine colombiano: no hay desnudos gratuitos, ni espectáculos sangrientos ni “actrices” que hacen el papel de hombres transexuales.
“Confesión a Laura” representa un cine maduro, humano y contemporáneo. Una dirección mesurada e inteligente de un guión sólido y memorablemente actuado.